domingo, 4 de mayo de 2008

Adentro

Siempre se dice que el nacimiento de una persona es el fruto del amor de otras dos personas. Yo por mi parte he creído que el fruto es algo personal, y cada quien lo va desarrollando a lo largo de la vida. Al nacer tenemos una semilla en el centro de nuestro cuerpo, y dependiendo de cómo se desarrolla nuestra vida esta germina ya sea en forma de flor o en forma de malahierba; pero son aún pocos los que tienen la capacidad de ver esa flor interna. Yo te invito a que la busques, ya que en mi vida he visto una orquidea más impresionante que el que alberga mi espejo.

1 comentario:

Elena dijo...

Olé! En ésto estoy contigo